domingo, 9 de junio de 2024

Del documento de Farerdi

 1.

EDIFICIO DE CORREOS DE TENERIFE

Farerdi Anroqua Quasede Peyirfe


Un día que subía las gradas de la Sede Central de Correos crucé un ligero saludo con don Javier de Loño, a la sazón alcalde de Tenerife. Él venía introduciendo en una bolsita de su chaleco, posiblemente la llave de su apartado de correo. Se había capeado el exceso de luz del sol con un grupo de sobres de correspondencia al momento de su salida del edificio, de frente a la Plaza de España. Yo me limité a saludar respetuosamente y con una actitud de expectativa para el caso de que él quisiera detenerse a conversar como en otros entornos ha sido posible, o si su urgente trabajo se lo iba a impedir. Y por esta vez, solamente hubo un saludo cortés, dándonos la mano y casi sin detener el paso; se asemejó dicho encuentro al que podría haber ocurrido al iniciarse un inoportuno y sorpresivo chaparrón.



Entré a mi ritmo en el elegante edificio, me presenté en el mostrador de Lista de Correos, y luego de que me anunciaran que no habían recibido nada para mí, me marché hacia el segundo piso. 

Un dato curioso es que siempre subía por el tramo izquierdo de las escaleras, pese a que también por el tramo de la derecha se llegaba al mismo pasillo con mirador; ese efecto capicúa no funcionaba para mí, pues posiblemente mi sentido de escape o de arremetida tiende hacia la izquierda según una predisposición establecida en las capas primitivas de mi corteza cerebral. Además, ingresar por la escalera izquierda hacía que al transitar por el pasillo superior, los números de las puertas cerradas de las oficinas se fueran encontrando ordenados ascendentemente.

Abordé y subí la curva escalera de mármol hacia el segundo piso; recorrí lentamente el pasillo interno, bordeando las oficinas, aprovechando mi lado derecho para observar el mar y la Plaza por los ventanales. Me detuve un rato ante ese panorama y luego bajé por el otro tramo de escalera para volver a pisar la alfombra del vestíbulo, esta vez para abandonar el edificio sin mayor novedad.

Este paseo junto al ventanal lo hice siempre durante mi estadía en la isla, pues me producía regocijo atrapar algo diferente en el paisaje. El motivo de mi estadía en esa isla carece de interés y cuando finalice mi investigación haré la publicación.

Ese paseo por el ventanal del Correo era una tradición, una forma de perderme en el paisaje. A veces lograba ver unas desordenadas gaviotas a lo lejos. Otro día, un hermoso buque de pasajeros pasando de Lanzarote a La Palma, sin detenerse en Santa Cruz, lo cual sí hacen en el retorno. Esporádicamente aprecié alguna pequeña flota de pescadores locales retrasados en la salida hacia los bancos de atún.

Y mirando hacia la Plaza y La Charca, me entretenía tratando de identificar personas conocidas o que hubiera visto alguna vez.



Y así, buscaba siempre las escenas que rompieran la monotonía del paisaje a la vista, el cual, confieso, permanecía bello sin requerir ese rompimiento que me gustaba apreciar. Es algo que se fijó en mi recuerdo, desde el edificio más alto de la isla en aquel momento, que para mí, además de estafeta, se convertía en un extraordinario mirador. Mi lugar preferido en esa época.

Mi comportamiento de apariencia juvenil no deja de ser un acto maduro en el que un adulto combina su afán laboral con pequeñas distracciones que hacen más profundas sus reflexiones interiores. Me parece inaudito despreciar un efímero momento de maravillosa expectación, por el simple hecho de no conocer la técnica de abrir de cuando en vez una ficticia ventana en el horario laboral en el que estás sumido.

Maravillarme ante La Creación es una corriente emocional que siempre me ha acompañado, me reoxigena y me reconforta. Creo que la Humanidad se puede apoyar en semejantes técnicas para combatir el agobio ocupacional, con el debido cuidado de no caer en dispersiones o descuido de las tareas a cargo, pero anticipando sabiamente el estrés.

Por más que quise, nunca recorrí completamente los 2.034 kilómetros cuadrados de Tenerife, y eso que quería admirar las estatuas de los jefes guanches que hay en distintos lugares de la ciudad. Un día sí y otro no, salieron excusas y por más que aproveché para conocer, no me alcanzó el ímpetu.

Lo que sí me conocí muy bien fue el confortable edificio multiusos de las Casas Consistoriales, pues ahí estaban la Biblioteca Pública Municipal llena de libros antiguos y otras oficinas gubernamentales, incluido el Museo de Bellas Artes.



De todas formas, este edificio se ubica dentro de un marco más amplio, que incluye mi parque preferido: Plaza del Príncipe, donce hicieron convivir maravillosamente mucha ornamenta traída de otros países como los faroles, los árboles, los plataneros, los laureles, las esculturas, y los bancos con el modelo constructivo español; nada desentonaba.

Cuenta dicho parque, además, con su quiosco para conciertos orquestales y unos jardines aterrazados; además su tradicional, original y bellísima festividad del 25 de julio la cual no me perdí todos los años.

En esos jardines pusieron unas placas tipo acertijo, diseminadas estratégicamente para que uno se dé un buen paseo; recuerdo estas:

Alonso (originalmente creí que era dedicada a Alonso de Quesada, poeta canario, pero no, era referente a Alonso Fernández de Lugo, conquistador de Tenerife).

Nivaria (nombre con que designaron a la Isla Tenerife los romanos)

Acaimo (uno de los jefes de los anteriores habitantes de la isla, los Guanches)

Había más placas, para incentivar la investigación, que era promovida y apoyada por la Biblioteca. Entonces, las personas consultaban un mapa del parque con la señalización de las placas y había una lista explicativa para cotejar los nombres y la descripción, una especie de pareo.

En esa zona, además, visité muchas veces el edificio del Círculo de Amistad, donde todo el mundo es bienvenido dentro del protocolo que te abrasa imperceptiblemente. 

Ahí conocí a don Rafael, honorable señor con quien me reunía en su casa 36-E por las tardes a escuchar y comentar música clásica, pues tenía varios long plays y un fonógrafo muy bien cuidado. Este señor fue la única persona a la que no me fue posible visitarla para despedirme, pues no encontré fuerza moral para dejar su amistad y respeto como si la estuviera despreciando.

Y es que don Rafael no solo fue mi amigo en el Círculo de Amistad y mi compañero de audición musical, sino que me daba consejos muy valiosos que fundamentaba en su vida propia y esas cosas crearon la circunstancia de que también conociera a su esposa Consuelo y a varios de sus hijos: Rafael, pianista; Francisco, funcionario gubernamental; Luis Felipe, el protector de todos; Consuelo, la especialista en recetas de cocina; Federico, el genial músico, científico e intelectual y José, el amigo de todos. Ellos viven en esa idílica vivienda en medio de una paz que llena de tranquilidad a quienes se les acercan y se refugian bajo su esfera de armonía.

Esta zona me conectaba con mis frecuentes visitas al Correo, usando la Alameda del Duque, como quien va para el muelle.

En este territorio histórico luché por sentirme "chicharrero" (gentilicio sinónimo de tinerfeño), por lo que caminaba examinando a todas las personas y poniendo mucha atención a su hablado, con el solo ánimo de aprender a imitarlos sanamente; aquello me encantaba.

Llegada la hora de marcharme hacia mi tierra, fui despidiéndome de las personas que medianamente conocí, con agradecimiento y con la promesa de volver algún día. Paco, el panadero; Conchita, la lavandera de ropa; Luisa, la del Correo; don Antonio, el erudito bibliotecario; y así muchos más. Me prometí que al volver notarían que aprendí a saludar como lo hacen ellos, con abrazos y susurro de palabras cariñosas; eso jamás lo olvidaré.

Y cuando el barco se alejó del puerto Santa Cruz hacia Jerez de la Frontera, ahí me sentí el hombre más solitario del mundo y las lágrimas mojaron mis brazos apoyados a la baranda; ¡qué bien la pasé en esa isla!

Me prometí volver algún día, pero debo confesar que jamás pude volver a ver aquellos lindos parajes ni volví a saludar nunca ninguna persona con acento chicharrero.

FAQP.

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2.




martes, 12 de marzo de 2024

Comentarios de GABRIELA ZAMORA SOTO

 


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16/02/2024

Hablando de las traducciones bíblicas:

"Lo griego nos muestra la puerta, lo hebreo va más allá".

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12/03/2024



Hermosa sandalia que abrigaron tus hermosos pies.

Quiero ser un ejemplo para ti: seguir los pasos de Nuestro Creador. Integridad y Obediencia    marcarán nuestro caminar y esos pasos nos llevarán a YAH.

Seguirte, oh , Padre Celestial ayudará a Eva como lumbrera, !no se perderá!

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sábado, 2 de marzo de 2024

Comentarios de YAMILET QUESADA MAYORGA

 


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Yo  no  me se La Biblia por capitulos y versículos, pero por ahí leí  "lo poco que tiene le será quitado".

Conozco un caso:  nuestro hermano Paco cuando estaba jovencito cantaba como Plácido Domingo;  le dije que aprendiera la técnica y dijo que  no  tenía plata;  le ofrecí pagar yo las clases y  no  quiso.  Muchos años después grabó una canción, era como cualquier hijo de vecino, yo  no  podía creer que era él.  Para mi, fue que transfirieron aquella belleza de voz a alguien que sí la puso al servicio de los demás (tal vez al mismo Plácido, porque en ese tiempo apenas estudiaba y era barítono, y luego terminó en tenor, como era Paco).

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El misterioso aspecto que emana de esta foto despierta la imaginación invitando a aventurarse por esos rincones nebulosos.  El frío debe ser intenso, sentarse a soñar frente a este difuminado paisaje puede congelar, hay que abrigarse bien,  incluyendo pasamontañas.

No  parece nuestra Tiquicia. 

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Para el que escribe, simplemente se pone los anteojos, coge la pluma y la deja correr por el papel.  Hubo un momento en que quise escribir pero todos los escritos me salían cursis  y cerré la pluma y la guardé. 👎🏼

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Excelente y emotiva reflexión  de Chito.

Y sí, se agolpan en la mente tantos y tantos recuerdos.

Siento muchísimo la ausencia de los hermanos idos.  Quelito me hace mucha falta ya que compartía mucho con ella, la visitaba a menudo  y  teníamos largas conversaciones telefónicas.  Sin ella quedé chonca. 

Respecto a Rafita,  no puedo asimilar que ya  no  está,  no  lo acepto, necesito creer que está aquí, a pocos kilómetros de mi casa como siempre, y asi lo siento.  Pero se  que  no  está y me desgarra el corazón.

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Comentarios de MIGUEL QUESADA MAYORGA

 




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24/06/2024


Hoy hace larguísimos 50 años murió don Rafael Quesada, nuestro querido papá. 

Don Rafael como toda la gente lo mencionaba, don Rafael el Maestro de música, el señor de la casa de don Rafael y doña Consuelo.

 Ellos integraron una sola identidad social, una identificación indivisible de la familia. 

El orgullo más grande, maravilloso y sentido que puedo llevar en mi mente y mi corazón. A mis 76 años me siento emocionado de decir Papá y Mamá, como si todavía fuera un muchacho pequeño. 

Qué lindo hubiese sido tenerlos con nosotros más tiempo, principalmente ahora con nuestra mentalidad de adulto mayor. Convivir con ellos ahora, sería una experiencia inimaginable, sin comparación alguna, sin nada en el mundo que  se aproxime al valor de esa convivencia. 

Elevo hasta el cielo un beso y un abrazo para ellos, y le pido a Dios que los abrace y se los de en nuestro nombre. 

Bendiciones para todos.

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12/03/2024:



Hoy es un gran día, es igual a  cuando inicia uno a trabajar en un lugar al que  ha ambicionado llegar, a un lugar que nos llena se ilusiones y sueños, y es así porque hoy es el primer gran día de todos los que me faltan por vivir, de todos los que Dios quiere darme. Él es mi socio en éste emprendimiento, el éxito está asegurado. 

Como dice Yami, "súbance en el bus" y jalamos a la aventura por el resto de nuestra larga vida, hay muchos sueños e ilusiones que  alcanzar. No se les olvide llevar música,  yo llevo el cafecito y el pan. 

Les aseguro que Luis y Josito van a la par del conductor. Rafa diseñó la ruta, Paco administra los recursos, Quelo decide cómo nos  acomodamos, y Fede pasa al lado de cada uno y se sonríe  de vernos algo atribulados, mientras él disfruta y se manifiesta de acuerdo en todo.  Linda, Yami  Gerar y yo, debemos llevar lo nuestro bien medido para que alcance para todos. 

No olviden los regalos para Papá y Mamá,  que  están de pie, juntos,  en la puerta esperándonos. 

Vámonos, como diría Gerar, "a escribir las páginas nuevas de nuestra vida, incluidas las fotos".


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Un lugar para escribir novelas, es fuente de inspiración, motivadora de nostalgia, romance, misterio imaginario, nuevos afanes y a su vez, sitio de pernoctancia reparadora de energía, para reemprender las vivencias.  Lugar  deseado por Sir Arthur Connan Doyle, para entintar páginas nuevas.

Un lugar reposado propicio para pensar, según Salvatore Adamo en romántica canción "un mechón de cabello", una útil pluma herramienta materializadora de los mejores  sentimientos, lentes para experimentar el placer de ver la creación de obras literarias nacidas de lo profundo del corazón. La mesa está artísticamente servida, entonces,  empecemos.

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Todo en la vida tiene una base, un edificio de una sola planta o de 100 pisos, Igualmente tienen una base, una ciencia también, un concierto o una simple zamba o canción folklorica igualmente.

Esto lo escribo porque acabo de ver un video del concierto #2 de Rachmaninov, y recordé cuando visitábamos a Rafa a celebrar su cumpleaños, luego de tomar café oíamos música, por supuesto clásica,  y me deleitaba oír los comentarios de todos, hoy que Él ya no está,  me invadió una gran nostalgia, y proliferan en mi mente algunos recuerdos de toda la vida, la larga vida que llevamos en este mundo los que aún estamos aquí. Siempre recordamos grandes momentos, de esta larga vida que nos ha brindado mucho más alegría y bondades, que dificultades o tristezas. Desde el magno ejemplo de nuestros padres, decentes, honorables, absolutamente  dedicados a nuestra formación, enseñando normas de valores, de principios y de convivencia, predicadas con el ejemplo, con su cristalino ejemplo, sembrando LAS BASES requeridas por todos sus 10 hijos, para su crecimiento, desarrollo y correcta independencia activa en el mundo, cada uno en su propio mundo. Esas bases son el sustento para que a pesar de tantos años, y tantas vicisitudes, hoy podamos mantener nuestro criterio racional, sano, y fuerte, para continuar el camino que Dios nos tiene marcado, sin perder nunca ese cimiento que recibimos hace tanto tiempo. 

La vida futura es corta, y gracias a Dios y a nuestros padres, ya no vamos a cambiar nuestra manera de ser, porque este trecho que sigue, también tendrá muchas más alegrías, bondades y bellos momentos, para disfrutarlos como siempre.

Solo nos falta celebrar los cumpleaños igual que lo hacíamos con Rafa.  

Que pasen un excelente día.

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Eso es cierto; sin duda alguna, los sueños son anhelos guardados en nuestra mente, con arraigo en el corazón.  A veces florecen involuntariamente, otras veces soñamos despiertos, pero  siempre están presentes, a flor de piel. Con el  correr del tiempo, realizamos  algunos y otros, los dejamos guardados en algún rincón del alma, cual  tesoros cuidadosamente protegidos. La educación es un excelente aliado para lograr convertir en realidades tangibles, todo lo que alegremente soñamos. 

Así que a soñar, a estudiar y A VIVIR.

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miércoles, 15 de noviembre de 2023

Anécdotas de mi vida


10.


9.


8.


7. GENEALOGÍA DE LOS QUESADA:

GENEALOGÍA DE LOS QUESADA

(Sinopsis)

La Escritura nos dice que no ocupemos nuestro tiempo en “vanas genealogías”, pero eso tiene su interpretación, tema que podríamos explorar personalmente todos y cada uno de los interesados. La verdad es que Ella misma nos enseña lo importante que fue para el pueblo de Israel el poder demostrar oficialmente su genealogía ante las autoridades. Por lo anterior, regocijémonos explorando nuestras raíces e historias de antepasados sin mayor aspiración que ir hacia el origen, sabiendo que todo converge directa y finalmente en nuestra propia persona.



La genealogía es un trabajo laborioso y pesado, pero lleno de detalles que uno puede sobredimensionar, sobrevalorar o simplemente acumular como eslabones de la investigación; pero jamás obviarlos, porque tarde o temprano te aportan una pista. Siempre existe la opción de aquilatar cada detalle de la manera más justa dentro de un término medio entre ambos extremos.

 

A.

Nuestra historia, la de los Quesada, comienza con las hazañas de Pedro Díaz Carrillo de Toledo y Palomeque, quien luchó en Andalucía en representación del rey de España, expulsando a los moros y defendiendo a los labradores de la frontera. El rey le recompensó designándolo como Adelantado de Cazorla, Alcaide de Quesada, Señor de Garcíez, Señor de Santo Tomé y lo dotó de extensos territorios. Sus descendientes, alcanzaron otras dignidades, tales como títulos de condes, marqueses, vizcondes, 24 de Jaén, etc., y hay uno en especial que es el noble que alcanzó más títulos de nobleza de España (109): Vicente Pío Osorio de Moscoso y Ponce de León (descendiente de los Quesada por línea materna).

Pedro Díaz Carrillo de Toledo, enamorado de Ciudad Quesada, en Jaén, usó y puso a su hijo el apellido de Quesada, con lo cual nació así nuestro linaje. Día Sánchez de Quesada y Rodríguez de Biedma, su hijo, fue el segundo Señor de Garcíez. Hubo otros hijos de Pedro: Fernando, Pedro y María.

 



Pese a que nuestro ancestro original diseñó su propio escudo de Quesada, lo mantuvo ligado a sus linajes de procedencia, tanto el Palomeque como el Gudiel, Viedma, Carrillo y demás notables familias.

Los 24 armiños que rellenan las franjas blancas del escudo son la cantidad que siempre debemos respetar en nuestro escudo, aunque hay muchas versiones que usan 16 y menos.

Se tenía escudo para la defensa personal, pero esos emblemas llegaron a significar mucho más; fueron el acicate para levantar el ánimo de los guerreros en las cruentas luchas contra los moros en la insipiente Europa, y en las tierras andaluzas. Pues bien, ya no guerreamos cuerpo a cuerpo, pero hoy nos toca alzar el escudo contra el deterioro moral de la sociedad, contra la injusticia social y contra los vicios que nos rodean. Un escudo poderoso, cuyos 24 armiños representan la pureza; sí la pureza del corazón de los Quesada es algo que debe sobresalir.

 

Potivs Mori Quam Foedari

(Prefiero Morir Antes Que Deshonrarme); es un lema que nunca debemos ver como algo ajeno, anticuado u obsoleto, pues el verdadero Quesada debe saberse marcado por tan nobles palabras. 

Nuestro ancestro original tuvo su inspiración para formular el lema y dejarlo como una consigna a perpetuidad para nosotros sus descendientes, los Quesada. Hoy Día, lejanos a la Edad Media, sentimos que ese lema más que consigna, es una insignia perpetua en nuestro ser; los Quesada nos distinguimos por el pincel, la pluma, el canto, el moldeo, el apoyo al débil y el compromiso con valores ancestrales. Una frase numantina si se quiere, pero motivadora, honrosa, irrenunciable.

Partiendo de Pedro el Fundador del Apellido, tenemos a los Señores de Garcíez, que son las generaciones que fueron derivando del mismo, los cuales se esparcieron primeramente por Jaén, Baeza, Garcíez, Santo Tomé, y otras ciudades de Andalucía.

https://u.pcloud.link/publink/show?code=XZ0nQy0ZFSG9SHCDzNJXpjVxRGWINfemphvX



 

 

B.

En 1535 aparece Cristóbal de Quesada y Aldana, descendiente de esos Quesada jiennenses (del III Señor de Garcíez), quien pasó a América con su esposa Marina de Robles y García Labeja. Cristóbal desembarcó en Nueva España como pintor designado por su Majestad, como lo que podría denominarse “relator gráfico”.

https://u.pcloud.link/publink/show?code=XZ1sQy0ZAo1B2DMuagygJBFPACtygmv0p3iV:



 

C.

Diego de Quesada y Robles, pasó a Costa Rica y de ahí se deriva la prole Quesada más numerosa del planeta. La importancia relativa del apellido, tanto de primero como de segundo apellido, es la más importante del Globo Terráqueo.

https://www.youtube.com/watch?v=p6b9wk-Ydhs

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D.

Los Quesada de Costa Rica:

Dirección del Árbol de los Quesada:

https://u.pcloud.link/publink/show?code=XZpw5GXZd3Ybw1KOMbVQqIffGxVCNQ6R2yfX

 

E.

Imágenes escritas:

Himno de los Quesada.

 


Ahí vienen los Quesada

Conquistando provincias, distritos y ciudades,

Sucumbiendo al bendito mestizaje.

 

Otrora, instalados en castillos, palacios y villas,

Al país y a los humildes defendieron,

Otorgando al Creador todos los loores.

 

Los imagino marchando entre olivares, viñedos y caminos;

Al tanto que el Poeta los describe cabalgando y enfrentando a los molinos.

 

(sigue un estribillo)

Sus mujeres les dieron con su amor y sus vientres muchos herederos,

Y los esparcieron como luceros y estupendos caballeros.

Sus varones, al igual que cambiaron por el arte sus espadas,

Otro tanto hicieron trocando su apellido por el sonoro de Quesada: ¡vivan los Quesada!

 

Por mar viajaron, quijotescos;

El cacao, la caña y el café en otras tierras saborearon,

Y así nuevas familias forjaron, sin haber perdido su linaje;

Y así nuevas familias forjaron, sin haber perdido su linaje.

-

 

Y con esta me despido, el linaje de los Quesada se esparció principalmente hacia el Nuevo Continente y aquí estamos, rebosante de dones y sueños:

20 Sencillas Rimas a los Quesada:


 

1-

Años ha, allá en Cazorla, Garcíez, Bedmar, Santo Tomé y Quesada,

El linaje comenzó a crecer cambiando de Díaz-Carrillo-Toledo-Palomeque a Quesada.


2-

Siempre en Jaén, pasaron a Baeza, ciudad muy valorada.

Pulió su cultura renacentista el intelecto y dones de los Quesada.



3-

Si entre las filas están algunos de los Quesada,

Alegres y optimistas la batalla podemos dar por ganada.

4-

Por más ciudades de Andalucía avanzaron los Quesada,

Hasta que el pintor carmonense Cristóbal empezó la embarcada.



5-

Ya en América, los reinos no fueron obstáculo para los Quesada,

Y su sangre encontramos en todos los países desparramada.

 

6-

Reinos como Nueva España, Perú, Río de la Plata, y Nueva Granada,

Llevan impresas en su historia las hazañas de los Quesada.

7-

Capitanías Generales como Cuba, Guatemala, Puerto Rico, Chile, Venezuela, y Santo Domingo, también destacadas,

Son hoy poblaciones abundantes en ilustres personajes Quesadas.

8-

Y es del Virreinato de Nueva España de donde Diego, hijo de Cristóbal de Quesada,

Viene, se afinca y funda el apellido en Costa Rica, su patria adoptiva y amada.

9-

De sus títulos y abundante riqueza en España, en América no queda nada,

Pero admirables dones afloran por generaciones en los Quesada.

10-

Y si a mi familia más cercana queremos verla a aquéllos ligada,

La docencia y el piano debemos ver ejecutando a mis-Quesada.



11-

Cuando el maestro o la profe es de los Quesada,

Sabemos que tendremos la enseñanza apropiada.

12-

Al tomar un instrumento musical que en silencio estaba,

De inmediato brota la inspiración de los Quesada.

13-

El ancestral pincel que distingue a los Quesada,

En su mano serpentea con destreza cual espada.

14-

Si de colaborar y ayudar a gente desamparada,

De seguro ahí podremos mirar a los Quesada.

15-

Poco esfuerzo requieren para verso y prosa escribir,

Y solo las flores compiten con ese don de los Quesada.

 

16-

Y para qué hablar de errores, pecados y nada,

Pues tampoco de ello se salvan algunos Quesada.

17-

Si alguien osa provocar a un Quesada,

¡Cuidado!...pero el conflicto zanjan con ira controlada.

18-

La mayor debilidad que embarga a los Quesada,

Lo es sin duda el amor, debido a su alma enamorada.

19-

Para un buen consejo siempre es bueno un Quesada,

Pues en esos menesteres son de una sapiencia comprobada.

20-

Teniendo tantas virtudes de avanzada,

Podemos valorar por siempre a los Quesada.

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Gerardo E. Quesada Mayorga

 thtps://literaturapoyo.blogspot.com/2015/02/la-busqueda-de-los-quesada-2.html


6. YO, EL PIANISTA:

Yo, el pianista.

Mi problema se dio frente al piano. En mi casa siempre hubo uno o dos pianos que papá se ocupó de tenerlos en buenas condiciones, pese a tener que invertir muchas horas de su vida para restaurar componentes del mismo, aspecto en el que era fenomenal.

Papá solía dar clases de piano a muchos niños de la Escuela Juan Rudín, a niños del barrio y a otros que venían atraídos por la fama de maestro que le correspondía, razón por la cual, mis padres sabían claramente cuánto tiempo se tardaba algún niño promedio en aprender el primer nivel que se usaba en esa ocupación casi gratuita. Mi casa siempre fue visitada por estudiantes de música y hay maravillosos testimonios y frutos que lo testifican, como Enrique Cordero Rodríguez, Milton Ruiz y otros que siempre han manifestado su agradecimiento y el provecho que sacaron de sus dones propios en altas esferas del quehacer musical. Igualmente, conforme cada uno de mis hermanos se fue interesando a aprender a tocar, pudieron mis padres apreciar que nosotros, los Quesada, “aprendíamos de la noche a la mañana”, pues conceptualmente existía un parámetro para establecer comparaciones entre lo que duraban unos y lo que duraban otros en dicho aprendizaje.

Uno a uno, mis hermanos y hermanas fueron pasando por esa “escuelita” familiar, “aprendieron de la noche a la mañana” y luego pasaron por el Conservatorio de Música de la UCR.



Recuerdo muy bien cuando a mí se me prendió la chispita de aprender, y entonces papi me sentó frente al hermoso Pleyel que adornaba la sala de mi casa, previo lavado de manos y demás. Lo primero fue hacer escalitas con una y otra mano (do, re, mi, fa, sol, la, si, do; do, si, la, sol, fa, mi, re, do). Varias veces, varias veces, tanto en un tono como en el otro. Al frente estaba abierto el Beyer, método con el cual iría avanzando conforme aumentaba la complejidad de los ejercicios. Al final de la clase, es obvio que solamente estuve haciendo escalas, corrigiendo postura de la mano, colocación de los dedos, postura corporal, colocación de los pies, etc.

En fin, quedamos en recibir otra lección más adelante y yo me fui muy contento a jugar en el patio, donde esperaba la chiquillada de costumbre.

Al día siguiente, muy de mañana y sin decirle a nadie, me acerqué al piano y traté de tocar algo. No sabía cómo iba a ser la cosa, pero tenía fe de que “mis hijos aprenden a tocar de la noche a la mañana”. Si yo había recibido mi lección ayer, hoy podría tocar algo, tal como ocurrió con mis hermanos, me decía para mis adentros. La realidad fue aplastante, no toqué nada, eso me desanimó, “me di cuenta” de que no podría aprender como mis hermanos, y decidí no decirle a nadie que era un “fracasado” y me negué a recibir más lecciones cuando se me invitó a hacerlo.

Es así como siempre fui una especie de pianista frustrado.

 

Gerardo E. Quesada Mayorga

https://www.blogger.com/profile/04019392092150841170

https://www.academia.edu/109822001/YO_EL_PIANISTA

 

5. UNA VELADA DE TERROR:

UNA VELADA DE TERROR

 

Supongo bastante apropiado fechar esta anécdota en la Costa Rica del año 1970, ya que carezco del dato exacto.

 

Contexto:

El lugar de los hechos es San José, el Colegio Superior de Señoritas, cuya soberbia construcción estilo neoclásico fue iniciada en 1888 y permanece en pie hasta 2024.

 



 

El gimnasio es un conjunto en el que destacan varios elementos:

acero, cinc, madera, mosaico, diseño, blablabla, pero, con una historia gloriosa, pues en dicho recinto sagrado se gestó la lucha por los derechos electorales de la mujer costarricense. O sea, el lugar es imponente, se respeta y ya.

 



 

No he podido recordar de qué evento se trataba, solo recuerdo que organizaron una velada bailable como complemento de una actividad cultural a la que concurrieron las familias de las señoritas y cantidad de muchachos del Liceo de Costa Rica, principalmente. Anunciaron que la amenización del baile estaría a cargo de dos conjuntos musicales de moda.

La directora era Doña Daisy Murillo o quizá ya estaba don José Miguel Villalobos, estrictos jerarcas ambos.

 

La hora de la velada:

La actividad bailable empezó con la participación del Conjunto Los Médicos, un grupo elegante, uniformado de blanco, que se abocó a tocar baladas románticas y una que otra cumbia colombiana de puro sabor tropical. El único integrante que recuerdo haber conocido era Walter Bolaños, de la Librería Minerva y del Liceo. Los jóvenes bailaban alegremente, y el lugar se notaba inmerso en un aire de romanticismo. 

Al final de su set, el Conjunto los Médicos se despidió interpretando una balada muy bien cantada; fue su canción final, algo parecido a Una Chica a Quien Amar, de Los Mitos. Toda la concurrencia quedó suspirando.

 



 

Al inicio del segundo set, apareció el conjunto The Fire Yeah, un grupo que estaba pegando duro en todo el país. Todos decíamos conocer a Beatle Sánchez, Cuadra, Bejarano, Lizano o a algún otro miembro, pues eran muchachos que vivían en los barrios josefinos y uno los veía por ahí; yo solo conocí a Narciso Sotomayor, quien era de Los Vikingos y estuvo con los Fire un tiempo. 

Pues bien, la canción inicial de los Fire Yeah fue un furibundo rock, a todo meter, algo parecido a Kentucky Woman, de Deep Purple.

El impacto de esa pieza fue tan brutal que de inmediato toda la concurrencia se dividió, literalmente, en dos grupos bien definidos: 

1. 

El grupo de padres, los que pudieron con sus hijas, y algunos de los muchachos. Se apartaron de la pista, expectantes y sin perder detalle del espectáculo. Pude ver bien la escena, así como la siguiente, porque yo permanecí en el graderío, con la compañía con quienes estaba.

2. 

El grupo de jóvenes que ya estaban sumidos en la Nueva Ola, se lanzó a la pista a bailar rabiosamente. Saltaban, daban vueltas, parecían buscar cucarachas mirando para el suelo al desplazarse, y haciendo todo tipo de ademanes irrepetibles. Notamos cómo rápidamente de entre esa multitud empezaron algunos a levantar la mano con su cigarro y otros, incluidas las güilas, los tomaban y los iban pasando entre ellos. El aire se tornó espeso y se desató un olor a yerba quemada.

 

Las familias comenzaron a desfilar hacia afuera, presurosas y alarmadas; el ruido musical era ensordecedor.

De pronto apareció la directora, se apagó el fluido eléctrico de las plantas del sonido … y nos echó a todos.

 

 

Nota: Las fotos fueron tomadas de la red pública solo como ilustración del relato, no son mías.

Gerardo Enrique Quesada Mayorga

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4.  RECORRIENDO PARTE DE ANDALUCÍA:

RECORRIENDO PARTE DE ANDALUCÍA

En Andalucía me sentí como en mi tierra, más por lo que me inspiraba mi propio ser que por lo que sus habitantes y su cultura pudieran tener de amistosos, pues, si bien es cierto que todo en sus ciudades está organizado para dar una acogedora bienvenida al paseante, resulta una sensación casi neutra, un “venga y viva tranquilo su viaje, aquí está como en su casa”, pero ellos jamás sabrán lo que uno está sintiendo.

Cuando mis ojos pudieron dimensionar la Plaza de España en Sevilla, no pude menos que decirme: _Este es un lugar de un valor extraordinario; más que un edificio, más que un parque, más que un centro cultural, más que un ícono histórico…aquí puedo escuchar las voces de los que se embarcan y de los que regresan; veo el mapa de la tierra de mis ancestros en el quiosco de Andalucía y escucho el bullicio de las oficinas de la Contratación, todo en un mismo lugar. Sus arqueados brazos siguen abrazándonos calurosamente. Si bien la Plaza no es lo mismo que la Casa de Contratación, mis sentimientos sufrieron un trastorno aleatorio y mezclaron ambos organismos, lo cual no me asusta en lo absoluto, es algo que considero inofensivo y que viví con todo el ardor del momento.



Y es que uno, como hispanoamericano, mestizo hasta el copete, por más que quiera resentir los desajustes provocados por el encuentro de culturas, no puede, cuando recorre España, quedarse ajeno al sentimiento y la admiración que esa belleza de país despierta. Esa historia de la conquista y la colonia incomprendidas y manoseadas se hace a un lado y uno funde nuevamente su corazón para abrirse a la tierra ancestral.

Y teníamos que vivir una aventura en España.Cuando íbamos hacia el sur, pasados Ávila y Toledo empezamos a cuadrar una fuga mientras la excursión pasara de Córdoba a Granada. Queríamos separarnos en Córdoba e interceptarlos en Granada, para visitar Jaén-Baeza-Quesada-Garcíez, pero es un trecho largo, muy largo, así que tuvimos que esperar a llegar a Sevilla y de ahí tomamos un bus local a Carmona. Fue una ocurrencia fenomenal e histórica.
Ese viaje en bus fue muy ameno y confortable; íbamos cerca del chofer y este no paró de hablar con distintos pasajeros de una manera coloquial y hasta familiar, un poquito difícil de entender al cien por ciento.
Carmona es una ciudad blanca e impecable, en la que solamente la muralla medieval te recuerda que hay un casco viejo y una ciudad moderna. Mis pulmones se ensancharon y mi corazón se aceleró, pues iba a tener tiempo de buscar Quesadas, ya que en esta ciudad, nada más y nada menos, nació mi ancestro Cristóbal de Quesada y Aldana.
Había otros puntos de interés que previamente me había sugerido Esteban Mira Caballos.
Lo primero fue encontrar la muralla y pasar por La Puerta de Sevilla, para visitar de inmediato a Ángeles Piñero, directora de la Biblioteca Pública José María Requena. Muy cerca estaban varias atracciones como El Mirador, El Alcázar de la Reina y la calle de La Necrópolis romana.
Luego nos fuimos por las maravillosas callejuelas, admirando patios y paredes cargados de floridas plantas de jardín hasta llegar a la Puerta de Córdoba, generosa obra arquitectónica de origen romano, desde donde se puede apreciar en toda su magnitud el extensísimo campo de la vega.
Muy cerca de ahí, otra vez me sale al paso el nombre fatídico, ante el Colegio Público Pedro I (el rey que decapitó a un Quesada) ubicado en un rinconcito de la ciudad.
Nosotros, acostumbrados a ver árboles de cítricos por doquier, no podemos más que admirarnos al ver lugares en que los colocan con estilo, con elegancia, como en El Patio de los Naranjos, adjunto a la Iglesia de Santamaría, en un mar mudéjar y barroco.
Un evento impresionante fue ver de un pronto a otro todas las calles transitadas por niños que iban a un ensayo a la iglesia, parecía un enjambre de mariposas en migración.
En fin, fue este un paseo antojadizo tan lindo y provechoso, que nuestro corazón se sometió dócilmente hasta rendirse ante Carmona. 



Gerardo E. Quesada Mayorga, https://www.blogger.com/profile/04019392092150841170, https://www.academia.edu/109624621/RECORRIENDO_PARTE_DE_ANDALUCÍA


3. FANTASMAS DE CARTAGENA:

Fantasmas de Cartagena de Indias


Casi toda ciudad de Hispanoamérica y muchas de países no hispanohablantes, tienen vestigios arquitectónicos, históricos y culturales enlazados con el Imperio Español, que irrumpió en todo el continente.
Parte de la estrategia de "españolización" se apoyó en la instauración de autoridades locales en Virreinatos, Reinos, Capitanías Generales e Intendencias que coordinaban la penetración mediante otra serie de elementos: los comendadores, la red de líneas de transporte marítimo, la iglesia, la pacificación, la incorporación de nobles indígenas en gobiernos y el bendito mestizaje, entre otros puntos del engranaje.
Esa organización fue muy efectiva y especial, y por eso la huella colonial española fue relativamente distinta a la dejada por otros imperios, en este como en otros lares.
También, lo anterior explica porqué, a la par que los hispanoamericanos admiramos a los líderes indígenas que se sublevaron y a los caudillos de la independencia de "Las Indias", admiramos también a la Armada Española y a muchos de los héroes españoles que tuvieron a cargo los enfrentamientos contra militares, corsarios, piratas, filibusteros, bucaneros y mercenarios de los ingleses, franceses y otras potencias.


Aquí quería llegar para esbozar el contraste entre dos personajes que destacaron en Cartagena de Indias con muy distintas acciones y posición en el recuerdo histórico formal. Como somero esbozo que es este relato, dejaré muchos renglones y páginas sin llenar y además, me licenciaré al recurso riesgoso, desde el punto de vista académico, de insertar mi opinión personal para obsequiar una conclusión que pretendo cargar de valores nobles y sinceros.

Personajes de las batallas de 1697 y de 1741:


1.
Batalla de 1697: Diego de los Ríos y Quesada. Los datos personales son escasos.

El estado ruinoso de la ciudad de Cartagena y el momento débil de España ante la pujanza de la Francia del rey sol, Luis XIV son factores primordiales para potenciar la amenaza invasora que se vislumbró en 1697. Debido a ello, y a otros factores que veremos, el gobernador de Cartagena Diego de los Ríos capituló, claudicó y abrió las puertas de la ciudad al enemigo para facilitar el saqueo. Esa acción le ganó la condena social y hasta se le endilgó haber accedido al soborno.
El historiador José Manuel Serrano Álvarez afirma que De los Ríos contaba si acaso con 100 soldados, mientras que la delegación de mercenarios franceses superaba los 1000 hombres. Una desproporción similar apunta en cuanto a la capacidad naval de ambos contrincantes.
Estos aspectos nos permiten inferir que había inferioridad española en todos los aspectos bélicos en este momento. Además, en esa época había superioridad, y muchísima, en la cantidad de civiles españoles, criollos, mestizos y naturales que serían masacrados en esta eventual batalla. Otro detalle es que ya las huestes extranjeras habían tomado el castillo de san Luis de Bocachica y también el de san Felipe y habían penetrado el barrio Getsemaní, lo cual debilitó notablemente la posibilidad de defensa. Sumemos a esto que el principal bastión cartagenero, el fuerte san Felipe de Barajas, carecía de pertrechos y municiones.
Entonces el gobernador De los Ríos capituló con los franceses, quienes entraron en Cartagena y la despojaron. Para colmo de males, cuando los franceses se marcharon, los mercenarios foráneos hicieron un segundo despojo, y cuando estos se marcharon, una chusma cartagenera acabó con el resto de bienes que habían quedado del saqueo; todos se portaron como aves de rapiña.
Es una página para olvidar en la historia militar española y colombiana.

2.
Batalla de 1741: Blas de Lezo y Olavarrieta, n.1689 y f.1760.

"Uno de los marinos vascos más brillantes que ha dado España, como lo demuestra su hoja de servicios, con 39 años de servicio, en los que tuvo ocasión de derrotar a los enemigos de España en todos los escenarios.
El 7 de septiembre, moría víctima de la fiebre amarilla, pobre y denostado por su rey y sin el
reconocimiento que se merecía. Sus restos descansan en un lugar desconocido." (Manuel Fernández Cánovas).


Le canto a Blas:
"Todo admirador que quiera honrar
Al gran Blas de Lezo y su historia poderosa,
Debería su pierna y su brazo cortar,
Al hacerse su foto ante su estatua poderosa".


-
Apuntes comparativos de ambos personajes y batallas:


Muertos en la claudicación de Diego de los Ríos, en sorpresivo ataque de 1697 en Cartagena: no encontré documentada la cantidad, pero podemos deducir que hubo pocas víctimas.
Muertos en la defensa heróica de Blas de Lezo, en el ya esperado ataque de 1741 en Cartagena: 2.000 víctimas.


Juzgamiento personal:
1. Diego de los Ríos midió tanto la realidad que le circundaba como los recursos con que contaba. Veló por la vida de los civiles y, posteriormente al saqueo, cuando vino su brazo militar a ajusticiarlo, los cartageneros mismos repelieron al batallón y ello le salvó la vida. La historia no ha valorado justamente estos hechos. No tengo duda de que el apellido Quesada que ostentó Diego de los Ríos es el mismo (como el de quien esto escribe) que el que empezó en Jaén, el Quesada de los Señores de Garcíez.
2. Blas de Lezo repelió el ataque enemigo y lideró una de las hazañas más brillantes de España frente a Inglaterra. La historia posterior ha sido justa con este personaje.

Conclusión:
Como pueden notar, a la vez que muchos turistas llegan a Cartagena a disfrutar del mar, de la música vallenata, de la amabilidad de las personas, de los precios muy bajos, hay algunos visitantes, quienes como yo, vemos el panorama con ojos más profundos y enriquecemos nuestra vida.

Anécdota:
La foto que nos hicimos al pie de la estatua de Blas de Lezo tiene su historia:





Hacíamos fila para fotografiarnos junto al monumento de bronce de los Zapatos Viejos y luego entrar al Fuerte de San Felipe de Barajas.
De improviso, propuse a Gabi y a los tres chiquillos (Kevin, María Fernanda y Santiago) que nos fuéramos a ver la estatua de Blas de Lezo y regresar a tiempo de no quedarnos fuera de los eventos en los que hacíamos fila. Rápidamente nos pusimos de acuerdo y empezamos la marcha y luego íbamos corriendo por un sendero delimitado por un seto de arbustos de pingo de oro, al costado exterior de la muralla del fuerte, hasta llegar a la estatua. Nos hicimos las fotos ante la sugestiva estatua y nos regresamos, con paso acelerado pero ya no podíamos correr debido al cansancio y por el tremendo sol que había.

Al


regresar a la fila de los Zapatos Viejos, el resto de la familia había avanzado siquiera unos tres metros desde nuestra partida. Esto dio pie a que captara la atención de mis aventureros y les contara quién fue Blas de Lezo y les explicara cómo el tiempo es relativo, pues toda nuestra aventura para ir a la estatua, todo lo que vivimos aceleradamente fue equivalente a los tres metros que avanzó la fila, casi estática.

Todo momento es propicio para vivir una aventura y toda aventura puede ser valorada como una oportunidad de crecimiento, un enriquecimiento y como una lección ejemplar.

 

Gerardo E. Quesada Mayorga

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(4) FANTASMAS DE CARTAGENA | Gerardo Enrique Quesada Mayorga - Academia.edu


2. A PIE EN PARÍS:

A pie en París

 

Ante la estatua de Carlomagno, con la Dama al fondo, me sentí como quien no quiere abandonar Europa para nunca jamás. El regreso a mi patria fue mezcla de sentimientos: felicidad por el retorno y tristeza por lo poco que logré abarcar en esos extensos territorios que algún día volveré a visitar.

Desde la literatura y el cine vemos a villanos, princesas, espías y héroes haciendo terribles piruetas en sus persecuciones por los inclinados techos de los edificios de París, entrando y saliendo por puertillas y ventanas y saltando de un edificio a otro hasta quedar bamboleándose en las canoas. Son escenas emocionantes y escalofriantes, que uno desea repasar y porqué no, emular aunque sea desde la imaginación.

Paradójicamente, en mi corta estadía en París ese 2016, el trajín turístico fue tan exigente, que al llegar al hotel ni siquiera pude asomarme por una ventana para saborear visualmente ese paisaje herrumbrado, atrayente y vertiginoso; al contrario, llegaba directo a cenar, bañarme, frotarme los pies y a dormir para poder madrugar al día siguiente.

Este sueño queda pendiente para otro viaje, pues hasta tengo enlistadas algunas medidas de precaución para un tour por los techos: 1. Mantenerse alejado de los tragaluces, pues su aspecto engañoso puede ser fatal, solo los héroes de las películas caen en medio de fiestas, sobre mesas repletas de manjares o en jardines interiores para seguir en su persecución o escape. Vale también la precaución en el caso de chimeneas; 2. Llevar calzado apropiado para no ceder al declive que tienen esos techos, pues no siempre se puede andar sobre la cumbrera, aunque uno ve a los héroes con sus botas y zapatos de cuero corriendo como si nada en medio de la noche; 3. Antes de saltar de un edificio a otro, cerciorarse de que la canoa del frente es suficientemente resistente, pues siempre queda uno guindando de la misma.

Fuimos caminando desde el monumento a Carlomagno hasta la Torre Eiffel y de ahí al Museo del Louvre, y yo sentía una atracción increíble en cada bocacalle. De seguro que con más tiempo, tomaría un mapa y exploraría cada una de ellas e iría marcando en él para llevar el control. Revisaría cada portal, cada placa, encontraría pistas. Incluso pensé seguir a alguna persona interesante elegida al azar, ¡pero caminan muy rápido! y eso no daría oportunidad de ir viendo las maravillas que te encontrás a cada paso. Se ve uno compelido a desistir de ello.

 


París, 30/09/2016,

Nos contentamos con comprar un sánguche y un refresco y nos sentamos en un parquecillo a merendar, y qué lugar: La Torre Eiffel y el Obelisco al frente, inmersos en los Campos Elíseos, y atrás, en el Hotel de Crillón, se escuchaba una educada algarabía de los líderes del mundo inmersos en un Debate acerca de las Acciones en contra de la Contaminación Ambiental.

Sin embargo, antes de llegar al Louvre le dije a Gabi que nos metiéramos por una callecilla, pese a perdernos de algo muy lindo que podría haber en la ruta que traíamos. Al llegar al Hotel de La Marina, doblamos a la izquierda decididos a perdernos en esa calle, y de ahí todo fue un coja para acá y coja para allá. Fue así como entre edificios de buen tamaño y aspecto fuimos a salir de sopetón a la Plaza Vendôme con su monumento de bronce de Napoleón, las fachadas de los edificios circundantes y las joyerías que caracterizan y super valoran el lugar.

O sea, que cualquier callejuela de París te lleva a lugares maravillosos y de un valor cultural e histórico admirables. Sí, nuestro pequeño tour de a pie seguía rindiendo frutos a diestra y siniestra.

En los viajes, recibimos un desgarro sentimental por la separación de los seres queridos que allá quedan, pero al frente se nos abre un panorama extraordinario desde el mismo momento del despegue del avión. Y ya cuando te sentís paladeando otras culturas, otros paisajes y costumbres, entrás en un estado de ensoñación que luego no querés abandonar.

Además, escribir una novela de espionaje en este entorno es un tema del que me gustaría ocuparme, pero estando a la altura (y hasta vivirlo); y como es al contrario, no gasto ni papel ni lápiz en ello. 

Gerardo E. Quesada Mayorga.

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1. EN EL SINDICATO:

 

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Gerardo Enrique Quesada Mayorga